... es de aquí que en un concierto en Villa María en el que tocaban los redonditos, en el que estaban por supuesto los ricoteros haciendo de las suya, se sobreentiende que es rompiendo vidrieras, chupando hasta quedar inconsciente, tratando de ingresar sin entradas, tirarle piedras y palazos a los policías y todas las delicias que hacen interesantes ir a ver este tipo de concierto. E aquí que al finalizar el espectáculo un par de dos ricoteros, bastante erráticos en su caminar no consiguen pasaje para volver a Buenos Aires y no tienen mejor idea que pararse en el medio de la calle para hacer frenar un Córdoba Coata que estaba saliendo de la terminal, después de pegarle varias patadas al micro y un sin fin de insultos, el chofer les abre la puerta y los deja entrar … grande fue la sorpresa al encontrarse con 60 policías de la infantería que regresaban a Córdoba, la alegría de la policía era inexplicable y en un arrebato de cariño y amor los hicieron pasar para el fondo del transporte junto con un sin fin de palmaditas en la espalda para darles la bienvenida, y después de recordarles que no tiren piedritas y no peguen con palitos los dejaron descender a unas pocas cuadras más adelante, y luego de dormir unas horitas en el pavimento para descansar un poco de tanta actividad concertil regresaron alegres y sonrientes listos para portarse bien en el próximo concierto.
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